El próximo Manuel Bartlett

“Nada es para siempre ”

El Barrio

La impunidad que presumía Manuel Bartlett Díaz desde el asesinato del agente de la DEA Kiki Camarena en 1985, quien gozó de la protección del gobierno priístas y también de Morena, parece que ha llegado a su fin, con la extradición de Caro Quintero autor intelectual del asesinato, el que tendrá que comparecer ante un gran jurado y ahí delatará la participación del exdirector de Comisión Federal de Electricidad. 

Aún no comenzaba la reunión de “alto nivel” en Washington D.C. entre la delegación mexicana integrada por el general secretario de la Defensa, el de Marina, el de Seguridad Federal y de Relaciones exteriores, cuando ya el gobierno de México había embarcado a una treintena de narcotraficantes requeridos por el gobierno de los Estados Unidos, entre estos Caro Quintero. 

Jamás pasó por la mente de estos delincuentes protegidos por el gobierno de Morena ser extraditados a los Estados Unidos; desde sus celdas seguían controlando todo, desde el tráfico de fentanilo, mariguana, opioides, personas, armas, extorsiones, secuestros y todas las modalidades del crimen, ahora, sus vidas darán un giro de 360 grados, pagando con prisión perpetua o pena capital sólo un mínima parte de sus delitos.

Otro nominado al “Oscar” en la Corte Criminal de Brooklyn N.Y., es el general Salvador Cienfuegos, y de ahí puede partir su imaginación estimado lector, lo que sobra desgraciadamente en México son narco políticos, y como aseguran fuentes del Departamento de Justicia del gobierno de Estados Unidos el 85% pertenecen a … adivinó a Morena.

Fragmentos de un expediente oficial del caso de Enrique Camarena -agente de la DEA secuestrado, torturado y asesinado en febrero de 1985. Bartlett Díaz estuvo presente en varias reuniones previas al secuestro en las que se habló del secuestro de Camarena… y … también lo han ubicado como uno de los que estuvieron presentes la noche del 7 de febrero de 1985 en la casa con el número 881 de la calle Lope de Vega. J. Esquivel Proceso.

La justicia algún día tenía que llegar…