México en terapia intensiva por ocurrencias populistas

“El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo ”

Nicolás Maquiavelo

Por Carlos Pavón Campos.- Tras el mitin del Zócalo del domingo pasado, la palabra “soberanía” ha quedado más que devaluada. Fue el pretexto de Morena para dar más “atole con el dedo” al pueblo. La soberanía no se defiende en un circo, sino en negociaciones internacionales a puerta cerrada, que nada tienen que ver con festivales musicales.

Lo peor, varios gobernantes le entraron al juego que los problemas se arreglan con entretenimiento, prefirieron dejar temas pendientes en sus estados y seguir ignorando a los ciudadanos a cambio de acudir a curarse en salud con la presidenta; seguramente, más de uno de los que acudieron ya está pensando en un nuevo hueso en una embajada.

El triste México, en donde creen que todo se resuelve con dádivas, rimbombantemente llamadas “apoyos sociales”, mientras que en la realidad, el país se debate entre las promesas incumplidas, una economía en número rojos y los caprichos de nuestro país vecino.

A los mexicanos nos salió cara cada foto que se tomaron ese día los simpatizantes y acarreados de Morena, quienes, por supuesto, cuentan, que en su mayoría llegaron en camión con torta incluida y hasta con un dinerito para el gasto. Pero el tema no son los acarreados; el fondo y lo que nos debe preocupar a todos los mexicanos es que el gobierno ha hecho de nuestros impuestos lo que ha querido.

A los trabajadores nos descuentan hasta un 30% de nuestro salario en impuestos, dinero que han regalado y, por otro lado, dilapidado en obras faraónicas, que han resultado elefantes blancos, y pasarán lustros en los que, si acaso, alguno rinda frutos.

Tenemos un aeropuerto al que no llega nadie; una línea aérea que más tardó en declinar operaciones que en vender boletos; un tren que acabó con gran parte de la riqueza natural del sureste del país; una refinería que no ha refinado una sola gota de combustible, pero que aseguran que es un éxito. Todos estos proyectos fallidos, nos costaron más de medio billón de pesos, 500 mil millones.

México no puede seguir a expensas de ocurrencias y de montajes pagados con el esfuerzo de millones de mexicanos que a diario salimos a trabajar. Es momento de que nos dejen de engañar, ya que su populismo no resolverá nada. Los impuestos deben ser ocupados en el bien de todos y no en la cosecha de votos.

Debemos pensar qué futuro queremos para las nuevas generaciones; sí queremos el México de los comprometidos y los que amamos nuestro país, de los que aportamos a la productividad, que luchamos a diario por una vida digna y un futuro con certidumbre, o la nación que tenemos hoy, en la que no hay medicamentos, que se dejaron de generar empleos porque ahora dan becas para mantenernos pobres, en el México que se todo resuelve dándonos “atole con el dedo”…