Ausencias

“Hasta encontrarte ”

Padres y madres buscadoras

Mi solidaridad a las familias de las víctimas del terror. No presidenta @Claudiashein, no se equivoque, a los únicos que golpearon en Teuchitlán fue a nuestros hijos; también los convirtieron en cenizas para que nadie más pudiera volver abrazarlos. Disculpe las molestias que pudiera ocasionarle el dolor de todo un país: Ceci Flores madre buscadora. 

El horror, el terror que hoy padecemos en México, las desapariciones de miles de personas y su exterminio en ranchos, montes y tiraderos de basura, son el resultado de los que votaron conscientemente por López Obrador, son corresponsables del terror, del exterminio, “haiga sido como haiga sido”; unos por estudiados, otros por ignorantes, otro tanto por interés político y el resto por pendejos.

Ante el “hallazgo” de los campos de exterminio, Ricardo Monreal salió a defender al exmandatario: “las fosas clandestinas, como se está revelando ahora, tenían algunas décadas de existir, no tres años, no cuatro años, sino 12, 15 o hasta 20. “Eso no fue responsabilidad del presidente López Obrador”. 

El diputado sabe de lo que habla. Recordemos las 14.5 toneladas de mariguana descubiertas por el ejército en la secadora de chiles “San Felipe” propiedad de sus hermanos David y Cándido; la ejecución en Fresnillo, Zac., de su cuñado Juan Pérez Guardado, aprehendido en Tamaulipas por delitos contra la salud, y su suegro, Juan Pérez Martínez, aprehendido en Ciudad Juárez por los mismos delitos que su hijo, y recluido en las Islas Marías donde cumplió su condena. 

Su tierra Zacatecas, en la lista de los estados con más fosas clandestinas descubiertas en su territorio; fuentes del gobierno federal dan cuenta de 330 inhumaciones ilegales en la entidad durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Aún más, restos de las víctimas fueron encontrados calcinados en una torre de neumáticos (microondas le llaman) , tortura importada de Tamaulipas, en la que introducían cadáveres de las víctimas, incluso vivos, y con gasolina le prendían fuego para desparecerlos.

A nadie se le desea esta pesadilla que sufren padres, hermanos y familiares por no saber de sus seres queridos; del terror que tuvieron que pasar sus seres queridos a manos de los sicarios “con derechos humanos” (AMLO dixit), no se compara con su ausencia, con la silla vacía, pero sobre todo, con la aterradora imaginación que pasa por sus mentes del infierno que habrán padecido sus seres queridos.

Entre los 30 millones de votantes que llevaron a la presidencia a López Obrador, tengo amistades, enemistades, y conocidos que sufragaron por el mayor delincuente de la historia de México, los que hacemos periodismo no podemos hacernos pendejos y deslindarlos de esta gran tragedia que la secta de López Obrador ha convertido a México.

¡Hasta encontrarlos!