La gota que derramó el vaso

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar ”

Sentencia popular

El descarrilamiento del tren Transístmico fue la gota que derramó el vaso. Hasta ahora, 14 muertes y más de 100 pasajeros heridos, tragedia producto de la corrupción de los hijos de López Obrador “Bobby”. No es posible que ante actos criminales y fatal corrupción, la sociedad permanezca inmutable, agachona, y muda… mientras no les toque.

Ante la apatía ciudadana, serán los campesinos los que por tercera ocasión salgan a dar la cara por la patria, una patria destruida por un sarta de imbéciles, resentidos sociales y hampones de nacimiento. Hombres y mujeres del campo participación en la Independencia, y posteriormente en la Revolución Mexicana, ahora de nueva cuenta sacarán la cara por una sociedad indiferente, apática y resignada. 

Los campesinos además de proveernos de alimentos, sacan la casta cuando se necesita, el coraje, la dignidad, enfrentándose a cualquier enemigo, como lo es ahora el gobierno de Morena. A nada le temen, nada les tiembla cuando ven en peligro sus familias, su patrimonio. La gente del campo son los únicos que pueden salir en defensa de la patria y de nuestras familias. 

Palacio Nacional se indigna que diarios de circulación nacional (Reforma y El Universal), hayan publicado imágenes del suceso y de las víctimas: "Qué falta de pudor periodístico, falta de humanidad, sin consultar a las víctimas, publicar sus fotografías… es inhumano”. Días después, se toma una selfie al pie de la cama de uno de los accidentados, pero exige, chantajea y ordena acallar a todos aquellos que denunciamos la corrupción y su poca madre. 

La represión, persecución y criminalización de periodistas por el gobierno de López Obrador en 7o. año, es más rabiosa  que nuca; pasan por encima de toda ley aprovechando un Poder Judicial a modo, ignorante y corrupto. 

La intervención del gobierno de Donald Trump, no es la “ayuda” que necesita México, la solución está en la sociedad agraviada, el resto, la parasitaria, seguirá defendiendo López Obrador, incluso, más que en su momento defendieron a Pablo Escobar Gaviria (ver extraditables).

“Vivir” en un país en el que la gran mayoría han sido convertidos en lacayos, cobardes, creyentes en un falso evangelio, unos cuantos pesos, otros en la nómina del Estado, etc., hoy enmudecen convertidos en cómplices de un gobierno que corrompe, que protege al crimen, agravia a millones de familias a las que les ha arrebatado hijos padres, etc., pero sobre todo su futuro, mientras los hijos de puta viajan, derrochan y festejan a costa del erario.

Está cabrón permanecer callado…