Humanismo criminal

“Los hijos de puta no cambian, así nacieron ”

El Barrio

No hay otro adjetivo para referirme a Andrés Manuel López Obrador, a sus engendros y cómplices palaciegos. Lejos de haber perdido la capacidad de asombro ante este gobierno corrupto y autócrata, cada día confirmo que su resentimiento social hacia los que han logrado una cómoda y lujosa vida gracias a su trabajo y empresas, se ha convertido en una obsesión criminal.

El “accidente” del Tren Interoceánico, fue producto de los actos de corrupción del supervisor honorario (ironía) del proyecto, Gonzalo López Beltrán, hijo de Obrador. De acuerdo con nota del Reforma, “el diseño de la vía, de los años 30, es la misma, no fue diseñada para pasajeros, además, los trenes ya eran chatarra, los viejos durmientes de madera coexisten sin orden con los nuevos de concreto y se trató de rehabilitar al capricho del tiempo político”. 

De qué humanismo pregona y exige la inquilina de Palacio Nacional para la dictadura Cubana, cuando la compra de chatarra ocasionó 14 muertes y más de 100 heridos, cuando 3 empleados del ferrocarril interoceánico son chivos expiatorios de los corruptos; estos que defienden el humanismo, son los mismos que apoyan a la dictadura cubana, no por humanidad, a pesar de la crueldad de la dictadura, sino cómo último refugio ante el largo brazo del imperio. 

De qué humanismo presumen, cuando las masacres de familias, joven y hasta recién nacidos continúan, las que en sus conferencias mañaneras sin empatía alguna afirma “se están atendiendo”; los más de 100 mil desaparecidos se niegan a recibir a las Madres Buscadoras; cuando siguen mintiendo de la entrega de medicamentos y la mejora de hospitales y clínicas de salud pública, por si no fuera suficiente, por “humanidad” ecumbre a la familia Obrador.

De qué humanismo habla, cuando sabemos que los pactos con el narco de Obrador y su gobierno, incluyendo a la inquilina de Palacio Nacional, han traído a Mexico dolor, un eterno duelo a más de casi 300 mil familias por la violencia, y la impunidad de que gozan los cárteles, sin olvidar las más 500 mil muertes por el irresponsable manejo de la pandemia del Covid19.

¡De qué pinche humanismo presumen!