!MENOS BARDAS, MÁS MEDICINAS!

“Cínicas las ilegales “precampañas" ”

El Barrio

Por Carlos Pavón Campos.- ¡Qué poca… memoria tienen! Mientras las y los trabajadores mineros, comerciantes, maestros —es decir, todos— nos partimos el lomo desde la madrugada para llevar el pan a la casa, los “figurines” de la política zacatecana ya andan desatados. Solo hay que asomarse a la calle: Zacatecas parece catálogo de modelos con tanta propaganda pegada. Hay de todo: los nuevos, los chapulines, los que fingen demencia, los que juran que ahora sí trabajarán, los que a ver si es chicle y pega. Espectaculares por aquí, bardas por allá, pautas millonarias en redes sociales y entrevistas pactadas. Es un verdadero circo.

Lo más triste es imaginar la boleta que viene. El mismo atole con el dedo que siempre nos plantan. En la mina lo sabemos bien: el que no trabaja, no produce, no come. Pero en la política zacatecana, el que no trabaja… ¡se reelige!

Mentiras, sólo promesas incumplidas que cuestan millones. Estas “precampañas” adelantadas hacia 2027 no son sólo ruido político, es una fuga de dinero impresionante que sale de donde menos debería. Calculan que cada aspirante ha gastado a estas alturas entre un millón y medio y dos millones de pesos en  propaganda disfrazada. El gasto es cínico porque es visible, pero difícil de fiscalizar: este dineral se diluye en redes sociales, en revistas, pasquines, en bardas y hasta en despensas e insumos de casa.

Pero no nos quedemos ahí. ¿Por qué esto debe indignarnos e incluso encabritarnos? Todo este gasto injustificado, injusto y egoísta que están invirtiendo en su imagen personal es dinero que nos falta en las farmacias del sector público, en insumos médicos, en las carreteras, en mejores redes de luz, de agua o de comunicación. Ese dinero es de las y los ciudadanos y no de estos abusivos.

Lo que es: mientras ellos derrochan en bots y en fotos con filtro,  vaya al IMSS y trate de surtir una receta. La respuesta es la misma cantaleta de siempre: “No hay, regrese el mes que entra”, “No nos están surtiendo”, “Esa no la tenemos”. Es decir, para las bardas sí hay presupuesto, pero para la salud hay siempre austeridad.

Otro dato para indignarse: se calcula que un 60 por ciento de los diputados de Zacatecas piensan en reelegirse. Para pronto, la mitad de los que anda ocupando una curul ya anda moviendo las piezas para poderse quedar otros tres años ahí cuidando la silla, por no decir, calentándola.

Las y los actuales legisladores han resultado el peor negocio para los zacatecanos. Un gasto caro para tan pobre rendimiento. Se estima que la efectividad legislativa —es decir, las iniciativas presentadas vs. las iniciativas aprobadas que no sean simples “exhortos” o felicitaciones— apenas ronda el 15% al 20%; y no hablo de ningún partido, ya que no se trata de un tema personal, hablo de todas y todos los legisladores de nuestro estado.

Ah, y no hablemos del Fondo Minero. Como zacatecanos se les debería caer la cara de vergüenza. Hay algunos legisladores vivales que supuestamente han pedido el regreso del Fondo Minero, pero cuando les toca votar para aprobar el presupuesto: mudos, sordos y ciegos quedan. ¿Cuál fondo? Ni se acuerdan, y votan para que los recursos de este se sigan empleando en todos lados menos en las comunidades mineras. De la defensa de los recursos ni ser acuerdan, el partido manda y se alinean o los dejan fuera. 

Por eso, no les crea nada a estos Pinochos modernos. Ya estuvo bueno de que el sudor del trabajador financie la soberbia del político. En Zacatecas, o hay salud para nuestras familias y recursos para nuestros pueblos mineros, o que se despidan de sus sueños guajiros…