Libertad

“ Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro ”

I. Heywood

No hay gobierno autoritario, mejor dicho dictadura, que no utilice la violencia y el ejército para reprimir y después someter expresiones populares exigiendo principalmente su derecho a la libertad.

El alma, la vida de los pueblos se nutre con la libertad, con ese preciado tesoro heredado generación tras generación, y que la desmedida ambición de miserables desequilibrados, ávidas de poder, y con una gran complejo de superioridad, somete a sus congéneres, persigue, los priva de la libertad para adueñarse con terror y violencia de su voluntad.

Pareciera que en México la gran mayoría “normalizó” la privación de sus derechos, vida y libertad, a manos de las Fuerzas Armadas y sicarios, generando un clima de terror; asesinando familias con sus niños, recién nacidos y adultos mayores, mientras en Palacio Nacional aseguran que “el pueblo está feliz, feliz, retefeliz”.

El sátrapa de la chingada fue más allá de la privación de la libertad en prisiones del fuero común y federales, institucionalizó las desapariciones forzadas en complicidad de Poder Judicial, gobernadores y legisladores que brindan impunidad a los autores materiales, en aras de terminar sometiendo a un pueblo “bueno y sabio”, para poder saquear su recursos naturales y económicos.

Cuba es el mejor ejemplo de la esclavitud desde hace 67 años, en que Fidel Castro Ruz el “salvador” del pueblo (patria o muerte) del gobierno represor de Fulgencio Batista apoyado por el gobierno yanqui. Todo fue una mentira, como ahora lo hace el gobierno cuatrotero, que mientras sus pueblos son sometidos a la explotación y esclavitud, la cúpula del gobierno viven y gastan como Jeques árabes.

Defender la libertad es defender la vida