Del “Sí, Presidenta” a la gubernatura: primero la campaña, después la gente

“¿Primero los pobres? ”

El Barrio

Por Carlos Pavón Campos. No habíamos visto a tantos funcionarios tan activos como en estas últimas semanas. Resulta que ya son 17 diputados y senadores los que han decidido dejar encargado el changarro para irse a buscar el llamado “sueño mexicano”: una gubernatura. Y pues bueno, hay que iniciar campaña, recorrer municipios y hacer sonar las sonajas porque a muchos les queda claro que por sí solos no les alcanza.

 

¿Desempeñaron bien o mal su deber? Yo creo que para ellos eso pasa a segundo término. El hueso es el hueso. Un diputado federal percibe más de un millón 300 mil pesos al año y un senador alrededor de 2 millones de pesos anuales. Y aun así, ya vimos que pueden dejar el cargo cuando se les dé la gana para buscar otro puesto sin asumir responsabilidad alguna. Si faltan, no les descuentan; tienen incentivos, aguinaldos, prestaciones, apoyos y, además, gozan de fuero constitucional. Para muchos ser servidor público, es un negocio redondo.

 

 De acuerdo con datos del Sistema de Información Legislativa, la actual Legislatura registra uno de los niveles más bajos de productividad durante su etapa inicial en las últimas décadas. Sin embargo, cuando se trató de aprobar las reformas impulsadas desde Palacio Nacional, ahí sí fueron sumamente eficientes. Para esas reformas no hubo obstáculos ni largas discusiones. Bastaba con escuchar el ya conocido: “Sí, Presidenta”, “Como guste, Presidenta”, para que las iniciativas avanzaran a toda velocidad. 

¿Y qué podemos esperar de quienes hoy buscan una gubernatura? Pues probablemente que hagan lo mismo. Que en cuanto vean una mejor oportunidad política vuelvan a dejar el cargo para brincar al siguiente escalón. Que trabajen más para quedar bien con quienes los pusieron en el puesto que con quienes depositaron su confianza en las urnas.

¿Y los ciudadanos? ¿Y la ética? ¿Y el amor por México?

Durante estos años hemos visto legisladores que  levantaron la mano cuando se les pidió, votaron como se les indicó y hoy muchos pretenden convencer a los ciudadanos de que pueden gobernar un estado. La pregunta es obligada: si no defendieron a la gente desde el Congreso, ¿por qué habrían de hacerlo desde una gubernatura?

En 2027 estarán en juego 17 gubernaturas en todo el país, entre ellas las de Zacatecas, Chihuahua, Michoacán, Baja California,, Campeche, Colima, etc, además de la renovación de cientos de cargos de elección popular,  por ello, las y trabajadores, jubilados, amas de casa, jóvenes y beneficiarios o no de programas sociales, debemos pensar seriamente en nuestro futuro. Porque las decisiones que se toman en los congresos y los gobiernos terminan llegando directamente al bolsillo de nuestras familias. Y es precisamente ahí donde la realidad golpea.

Al gobierno le gusta presumir recaudación, impuestos y programas, pero poco se habla de lo que viven millones de familias trabajadoras. La cartera vencida en tarjetas de crédito alcanzó en abril de este año una cifra récord cercana a los 24 mil millones de pesos, un incremento de aproximadamente 48 por ciento respecto al año anterior.

¿Qué significa esto? Significa que miles de familias ya no utilizan la tarjeta para darse un gusto o salir de vacaciones. La utilizan para comprar comida, pagar la luz, cubrir una consulta médica o completar el gasto. Cuando una familia recurre al crédito para llegar a fin de mes, deja de ser un tema financiero y se convierte en una señal de alerta social.

Y esto es solamente en tarjetas de crédito. La cartera vencida del crédito al consumo también alcanzó niveles históricos, superando los 61 mil millones de pesos. Estamos hablando de créditos con más de 90 días sin recibir pago. Detrás de cada cifra hay una familia preocupada, un trabajador angustiado o un hogar que ve cada vez más lejos la posibilidad de salir adelante.

Todo esto nos obliga a preguntarnos: ¿quién ha puesto a los mexicanos en esta situación? Porque no se trata de un fenómeno aislado. Se trata de decisiones políticas y económicas que han terminado golpeando a quienes viven de su trabajo. Mientras algunos políticos andan más preocupados por la próxima candidatura, millones de mexicanos están preocupados por la próxima mensualidad, el próximo recibo o el próximo estado de cuenta.

Cada vez cuesta más llenar el tanque de gasolina, más pagar la despensa, más comprar una vivienda y más sacar adelante a una familia.

Por eso, antes de escuchar promesas de campaña, las y los mexicanos debemos preguntarnos algo muy sencillo: ¿quién ha trabajado realmente por la gente y quién solamente ha utilizado los cargos públicos como escalones para seguir viviendo del poder?

Porque al final del día, los trabajadores no vivimos de discursos. Vivimos de nuestro esfuerzo. Y ese esfuerzo merece mucho más respeto que un simple “Sí, Presidenta” o un “Como guste, Presidenta”. Merece resultados, merece oportunidades y merece un gobierno que piense primero en la gente y después en la próxima elección.