Secuestro, 14 años de impunidad y un tribunal incompetente

“La incompetencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente ”

Francisco Ayala

Por Carlos Pavón Campos .- Esperábamos un fallo y nos dieron un pretexto, por decir lo menos. Así la impartición de justicia en Zacatecas y, para qué hacernos, en todo México. Les cuento: durante una semana, el Tribunal de Enjuiciamiento fingió que impartía justicia bajo las reglas del sistema penal acusatorio.

Se llevó a cabo un juicio oral, al cual asistí, se citaron a mis testigos y también a los de la parte acusada, se estudió el caso, pero finalmente, en una maniobra deliberada y dejando en claro que la ley es a modo, el tribunal se declaró incompetente, argumentando que el caso debería ser turnado a un juez tradicional, ya que en el momento en que ocurrieron los hechos, aún no entraba en vigor el sistema penal acusatorio; así, lavándose las manos, se rehusó a dar sentencia.

Hace 14 años sufrí un secuestro, curiosamente mi expediente se perdió y, tras hacer varias gestiones, logré recuperar una copia de este y la reactivación del caso. Nada es casualidad, más bien es la prueba irrefutable de una cadena de complicidad, negligencia criminal y protección política a lo largo de más de una década.

¿Por qué llevar un juicio oral hasta el último segundo para salir con que "siempre no eran los indicados para dar sentencia"? No sé qué es más preocupante, pero no para mí, sino para las y los mexicanos: la poca seriedad y falta de compromiso de los impartidores de justicia, el cinismo con el que se manejan, o el valemadrismo existente con tal de inclinar la balanza a un lado. Había pruebas, testigos, investigaciones, pero no: la idea, indican juristas, era hacer tiempo para, en lugar de fijar sentencia, buscar la libertad del acusado.

No nos engañemos: esto no es una falla procesal, es justicia a modo. El acusado no es un ciudadano cualquiera; cuenta con conexiones pesadas con políticos de Zacatecas. Y cuando la política mete las manos en los juzgados, la ley se convierte en un chiste. Como dice el refrán: las vacas flacas se juntan para lamerse unas a otras.

¿Para quién es la ley en este país? ¿Para las víctimas o para los amigos del poder que reciben juicios a la medida y expedientes que se "pierden" según conveniencia?

El tribunal que hoy se declaró incompetente no solo le faltó al respeto a la ley; demostró que la toga le queda enorme. No quisieron sentenciar lo evidente. Prefirieron la simulación y el encubrimiento, pero no nos vamos a callar: desviar el expediente no borra la complicidad. Exigimos una sentencia clara, porque catorce años de burla ya han sido demasiados. No podemos resignarnos a que así se manejen las cosas. Por algo contamos con una Constitución, con leyes y con un sistema judicial supuestamente modernizado que costó y cuesta millones de pesos para operar. Los temas políticos no pueden pesar más que la ley.

Como quien dice: “dejen de patear el bote”; asuman su responsabilidad y hagan lo que deben hacer: impartir justicia con base en los hechos, no con base en la complicidad.