¿Por qué estamos enojados las y los mineros?

“El pueblo me silba, pero yo me aplaudo ”

Horacio

Por Carlos Pavón Campos.- Las y los mineros no protestamos de a gratis; solo basta ir al mercado, a las tiendas o a la gasolinera para darnos cuenta de que la carne que en 2017 nos costaba $120 pesos hoy nos cuesta $260 pesos, que la gasolina pasó de $15.99 pesos a $23.99 pesos y que, por ejemplo, el bulto de cemento para darle una pasadita a nuestra casa pasó de $130 pesos a $260. Todo esto durante el sexenio y medio que llevamos de la administración morenista. Si a esto le sumamos la inactividad de las y los legisladores para defender los ingresos y derechos de los trabajadores, pues sí, estamos literalmente jodidos.

Es verdad, año con año hay inflación y por ello también el incremento de precios, pero, ¡oh, sorpresa!, la inflación la debe contener el Estado. Sin embargo, no lo ha logrado: en estos ocho años, la inflación acumulada es de casi el 42 %, lo que significa que algo que costaba 100 pesos al iniciar el gobierno de López Obrador hoy cuesta aproximadamente 141.90 pesos. Y sí, la inflación de ese sexenio fue la más alta desde hace 24 años.

¿Que por qué estamos enojados? Porque no nos alcanza para cubrir nuestras necesidades. Porque no se han querido dar cuenta de que la canasta básica ya cambió, que ya no sólo la componen la leche, el huevo o la tortilla, sino que en cualquier casa donde hay un trabajador la exigencia ya escaló de nivel y ahora nos piden por lo menos celulares, internet, ropa, calzado, diversión y vacaciones. Entre la inflación y las reformas aprobadas por la bancada de Morena y sus aliados, no alcanza y no les importa.

Ahora ya corre el rumor de que subirán más impuestos a los refrescos, cervezas y hasta a las papitas, pero no nos hagamos tontos; se sabe que no es un tema de salud, sino de recaudación fiscal. Y es que, aunque no lo quieran aceptar, la inmensa cantidad de programas sociales donde regalan dinero a cambio de ningún esfuerzo está consumiendo a este país. De algún lado debe salir ese dinero que se traduce en votos para Morena; por ello los impuestos y por ello las reformas laborales que han disminuido nuestros ingresos.

Ahora cobra sentido su frase de «Primero los pobres», pues sí: dentro de poco estaremos alcanzando niveles de pobreza debido al endeudamiento al que nos tenemos que someter porque el salario ya no alcanza para el día a día. No por nada, 4 de cada 10 mexicanos tienen deudas y 3 de cada 10 necesitan pedir prestado para completar sus gastos del mes.

No entendemos por qué sólo somos los mineros del FRENTE quienes protestamos, quienes, como dicen los chavos, «nos la rifamos». A pesar de eso, sabemos que tenemos una gran responsabilidad con nuestras familias y seguiremos en pie de lucha, con la convicción de que en este 2027 no daremos nuestro voto a los mismos que nos han mentido, engañado y que se han pasado de indolentes ante la pobreza laboral a la que nos están llevando.