Zacatecas el rescate obligado

“¡Que sí, que no, que como chingados no! ”

Fito Bonilla

Por Carlos Pavón Campos.- El paso está dado. Zacatecas necesita sí o sí de un rescate. Cuando las y los trabajadores necesitamos el apoyo de los gobernantes y legisladores en el poder, estos nunca se pronunciaron, nunca se acercaron; al contrario, evadían y se hacían los desentendidos. Lo lógico pasó: Adolfo «Fito» Bonilla Gómez fue elegido por el Partido Revolucionario Institucional como coordinador de la Defensa de Zacatecas.

Estuvimos en el evento, acudimos al llamado de Alejandro Moreno, líder del PRI, y es que las y los mineros conformamos una gran fuerza social. Ahí nuestro paisano Fito Bonilla confirmó su deseo de aspirar y contender por la gubernatura de nuestro estado.

¿Es importante este anuncio? Claro que lo es. Fito Bonilla no enfrentará un panorama fácil; de hecho, uno de los principales retos tiene que ver con el empleo, ya que 6 de cada 10 zacatecanos que trabajan lo hacen en la informalidad. Esto es: o lo hacen por su cuenta o bien las empresas que los contratan lo hacen bajo esquemas donde no existe seguridad social, situación que merma la calidad de vida junto con la economía de las familias.

Otro gran reto es la salud. Para el 40 por ciento de los trabajadores que sí contamos con prestaciones, de poco o nada sirve, al menos en la rama médica. El rezago en cifras oficiales es importante, pero la realidad que se vive en el IMSS termina de sepultar cualquier cifra por más dramática que sea. Más del 25 por ciento de las recetas no se surtieron de manera completa en 2025 y en el 4 por ciento de plano dijeron que no.

Por otra parte, después de años en los que se nos ha dicho que la inversión en infraestructura ha sido en carreteras, la realidad es que estas no dejan de ponchar llantas y los baches son una constante. Hay que dar un giro para acercar los servicios a la gente y facilitar el acceso a mejores oportunidades; es momento de dejar de pensar como políticos de Morena, servidores del Estado o aliados del Ejecutivo para, por fin, dar a la ciudadanía lo que se merece.

Asimismo, el trabajador requiere ser involucrado en las decisiones del estado. Finalmente, somos quienes aportamos en muchas ocasiones el 30 por ciento de nuestro salario al pago de impuestos, dinero que también va a dar a nuestra entidad vía la Ley de Coordinación Fiscal.

Los cambios no solo son buenos, sino necesarios. Ya no podemos seguir experimentando ni alargando una supuesta transformación que más bien es un gran retroceso.